Pequeña Victoria
Telefe, lunes a viernes a las 22.15

Jazmín (Julieta Díaz) es una exitosa ejecutiva sin pareja estable, que decide contratar un servicio de subrogación de vientre para ser madre. Para ello se dirige a un centro especializado en salud reproductiva y elige como gestante a la joven Bárbara (Natalie Pérez). Pero lo que comienza casi como una simple transacción comercial, deriva en una historia mucho más compleja. Para Bárbara, la firma del contrato es una forma de escapar a una situación económica apremiante, pero no puede prever que se involucrará con la beba. Todo comienza cuando la recién nacida Victoria tiene problemas para ingerir la leche de biberón y el neonatólogo (Facundo Arana) sugiere que sea amamantada por la gestante. Además, el donante «anónimo» de esperma, ya como mujer trans (Mariana Genesio Peña), se apersona porque quiere tener contacto con Victoria. Una cuarta integrante se suma al heterogéneo grupo: una remisera (Inés Estévez) que conoció a Bárbara cuando la llevó a la clínica a dar a luz. Como se ve desbordada y además la beba solo toma la leche de Bárbara, Jazmín decide aceptar la ayuda y la compañía del extraño grupo. La tira escrita por Érika Halvorsen y Daniel Burman se mete de lleno en las nuevas conformaciones familiares y se atreve a adentrarse en temas poco explorados en la televisión local, como las nuevas maternidades y paternidades y la subrogación de vientre, entre otros. Hasta el momento, en la ficción gana el cariño que ha despertado la pequeña Victoria entre las cuatro protagonistas. ¿Pero qué pasara si alguna de ellas no se siente a gusto con el acercamiento que por ahora ha permitido Jazmín? El partido por ahora está ganado, no solo por la solvencia del elenco (compuesto además por Luciano Castro, Nicolás Francella, Daniel Hendler, Selva Alemán, Alan Sabbagh y otros) y de los guiones, sino también por apegarse a un concepto sencillo, que no por viejo pierde vigencia: «se necesita a todo un pueblo para criar a un niño». O, en otros términos, ¿quién dijo que madre hay una sola?

Georgina Dritsos