Piel
Acorazado Potemkin - Oui oui records

El cuarto disco de Acorazado Potemkin suena más sucio que crudo. Hay una identidad que el trío propuso desde el inicio de su historia (Mugre, 2009) que se expande como goteo de bomba usada. No son esquirlas, es la electricidad potente de un tipo de rock que no se corresponde con la época. Entre esa batalla de volumen están los versos y las historias del realismo urbano de Juan Pablo Fernández, que otra vez lo ubican en el podio de los mejores compositores del momento. La canción «Pañuelos» dice, envuelta en un riff retorcido, ricotero: «El corazón revienta, revienta, revienta/ Me tuve que tapar la cara para que me vean/ Me tuve que poner un pañuelo para que te des cuenta». Si bien parece estar hablando de un amor, es fácil imaginarse a los personajes de Fernández en contacto con los muertos. El huracán sonoro, en este capítulo, está planteado para contener la tormenta del baterista Lulo Esain y del bajista Federico Ghazarossian. Y si bien el mundo estético de Potemkin sigue firme, hay tangentes nuevas que varían la fórmula que aplican desde sus comienzos. Una de ellas es la intervención de Elbi Olalla en tres de las once canciones, una pianista y compositora del nuevo tango (Altertango) que toma un lugar simbólico. Hacen, por ejemplo, el bolero «El arca». Producido junto a Manza Esain, Piel es un paso adelante. El trío sigue ahí, sucio y desprolijo.

Facundo Arroyo