Pintura y memoria
Carlos Alonso

«No puede pensarse la historia del último medio siglo de la Argentina sin la obra de Carlos Alonso. Es un hilo que la tensa, la denuncia, la interpela y la enmienda, a la vez que la sabe irreparable», dice Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes, donde se presenta la retrospectiva que recorre la producción de este artista y reúne 60 de sus obras. Alonso fue censurado, fue exiliado y tiene una hija desaparecida. En sus trabajos resuenan la violencia, las tensiones políticas y los discursos públicos en pugna de ayer y hoy. La muestra Pintura y memoria transita sobre todo por esos espacios trágicos, con sus personajes y escenas cargadas de sentidos actualizados y de un realismo tan poético como incómodo: funcionarios, militares, matarifes, empresarios, cadáveres, secuestros, sangre. Pero también incluye sus trabajos que citan a la historia del arte (su serie dedicada a Van Gogh) y rinden homenaje a sus propios maestros (la serie sobre Lino E. Spilimbergo). Dos aspectos que ponían en marcha su proceso creativo, que alguna vez definió como «aquella idea de signar el arte con la sociedad y lo personal con lo comunitario».

Viviana Vallejos