Poesía reunida
Roberto Bolaño - Alfaguara - 656 páginas

A pesar de la profusa obra narrativa que incluye clásicos contemporáneos como 2666 y Los detectives salvajes, leer toda la poesía de Roberto Bolaño de un tirón es, en más de un sentido, aproximarse a su verdadera esencia. Porque es sabido que el chileno comenzó su relación con la escritura a partir de una inmersión existencial en un territorio que excedió el marco de la mera posibilidad de poner versos libres en una página. Es decir: la poesía no era simplemente un género literario, sino un modo de encarar la vida y, en ese movimiento, se podía confrontar con otras elecciones que habían caído en la trampa certera del capitalismo, la producción y el sedentarismo. Por eso leemos a un autor que eligió el exilio (México y España) como forma de acceder a territorios por descubrir, creó un movimiento poético (el Infrarrealismo) y declaró que la mejor poética de fines del siglo XX se encontraba en la narrativa. Es en ese sentido en el que la Poesía reunida, que también puede verse como un diario o el backstage del autor, nos da una idea absoluta del tamaño monumental de su apuesta. En vida, Bolaño solo publicó los libros de poesía El último salvaje, Tres y Los perros románticos. Sin embargo, mantuvo un proyecto hasta su muerte, que se llamó La universidad desconocida. La lectura de esas obras, más una serie de poemas dispersos, nos ponen en relación con un autor que utilizó la poesía como caja de herramientas, como verdad de lo real y como lenguaje con el cual ir filtrando, desde ahí, sus narraciones. En uno de los poemas, dice: «Soñé con detectives helados/en el gran/refrigerador de Los Ángeles/en el gran refrigerador/de México DF». Y todos sabemos a qué se refiere.

Walter Lezcano