Por la misma senda
La Usina y Norte
Gracias al apoyo de una entidad especializada en consultoría y capacitación, la histórica marca de libretas –hoy convertida en cooperativa de trabajo– relanzó su imagen y apuesta a fortalecer un objeto casi de culto, que le da pelea a la revolución digital.
Silvia Porritelli

Integrados. La sinergia entre ambas organizaciones fue clave para gestar el proyecto. (Gentileza La Usina)

La cooperativa de trabajo Usina de Innovación y Artes nació como una plataforma de gestión interdisciplinaria. La integran profesionales de diferentes disciplinas: ingeniería, arquitectura, abogacía, diseño, relaciones de trabajo, publicidad y comercialización. Transferencia tecnológica, fortalecimiento productivo, capacitación técnica, diseño, desarrollo y articulación institucional son los servicios que brinda la entidad.  
«A partir del intercambio de conocimientos y servicios, nuestro objetivo es aportar al fortalecimiento y al desarrollo de proyectos de innovación socioproductiva de empresas y organizaciones», explica el ingeniero industrial  y presidente de la entidad, Sebastián Pinto.
En ese trabajo de intercambio y fortalecimiento productivo con otras entidades, la Usina se contactó con la cooperativa de trabajo Norte, una empresa gráfica recuperada por sus trabajadores. La idea fue articular acciones que permitieran dar un nuevo impulso a la reconocida marca de libretas. «Hace más de 50 años que Norte fabrica libretas, índices telefónicos, anotadores, cuadernos, agendas, entre otros artículos de oficina –comenta Carlos Bedoya, administrativo y asociado de la empresa recuperada–. Es una marca impuesta y nos gustó la propuesta de los muchachos de la Usina para poder promocionarla más».


Nuevo, con estilo antiguo
A partir del estudio de los productos que venía confeccionando la cooperativa Norte, la Usina presentó varios proyectos y propuestas. Con un diseño renovado y de manera conjunta, las cooperativas lanzaron al mercado una nueva versión de la clásica libreta Norte. «Nos pareció bárbaro eso de renovar la libreta con una onda vintage», dice Bedoya. «Vimos la posibilidad de explotar a nivel comercial ese auge que se da en el mercado con lo “clásico” y hemos logrado recuperar el viejo logo de la fábrica para interpelar a aquellos consumidores que recuerdan con nostalgia la marca, introduciendo ciertas mejoras estéticas», agrega el titular de la Usina.
Para financiar su nueva línea de productos, Norte recurrió a un préstamo gestionado por la Usina ante el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. El asociado de la emblemática encuadernadora destaca la integración cooperativa como motor del desarrollo de las empresas de la economía social y solidaria. «Si uno tiene la posibilidad de recurrir a otros para hacer mejoras para el futuro, hay que animarse», enfatiza.  
Además de asesorar a la gráfica Norte en la renovación estética de las libretas y la optimización de la gestión empresarial, Usina se encarga de la puesta en marcha de estrategias de promoción y venta, adecuadas a los nuevos tiempos de comercialización y de consumo. «Instalamos esta nueva línea de producción en las redes sociales y la venta se realiza en librerías, espacios de la economía social, plataformas de e-commerce, y desde la propia página web de la cooperativa, con una sección dedicada exclusivamente a este proyecto», explica Pinto.
En la era digital, todavía hay muchas personas que prefieren manejarse con formatos de papel. «Cuando todo se cae, la libreta de papel está para salvarlo a uno, porque es la manera más segura para guardar datos importantes. Como el libro, no va a desaparecer nunca», afirma, confiado, Bedoya.
Los asociados de ambas cooperativas sostienen que esta integración permite tanto el crecimiento y desarrollo interno de cada una de las entidades como la promoción del movimiento solidario en general. «Los beneficios son mutuos y colaboran en el fortalecimiento de la autogestión en la dimensión empresarial cooperativa», afirma Pinto.
Según aseguran los asociados de la Usina y de Norte, el trabajo que desarrollan de manera conjunta es ciento por ciento cooperativo: diseño, comercialización, fabricación, así como la mayoría de los insumos y componentes, que son realizados exclusivamente por empresas de la economía social.