Prosa política
Homenaje a Rubén Darío
Con la presencia del embajador de Nicaragua en Argentina, se realizó en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini una actividad que recordó el 103º aniversario del fallecimiento del poeta latinoamericano, referente del modernismo en español.
Pablo de Micheli

Con voz propia. Gómez, Calloni, Ramb y Cella repasaron la vida y obra del escritor. (Jorge Aloy)

Rubén Darío y una obra que es canto de vida y esperanza», así se tituló la charla realizada en la sala Jacobo Laks del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini para homenajear la figura del poeta, periodista y diplomático nicaragüense. La convocatoria se dio en el marco del 103° aniversario del fallecimiento del escritor, considerado el máximo referente del modernismo literario en español.
Organizada por la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, estuvieron presentes en la actividad Orlando Gómez, embajador de Nicaragua en Argentina; la escritora Ana María Ramb, integrante de la Asociación para la Unidad de Nuestra América (AUNA); Stella Calloni, periodista y escritora; y Susana Cella, coordinadora del departamento de Literatura del CCC. La jornada se completó con recitados de célebres obras de Rubén Darío, entre ellos «Azul» y el poema «A Roosevelt».


Vida de letras        
Ramb abrió con un repaso biográfico del escritor homenajeado, destacando su precoz pasión por las letras. A los 15 años, Darío viaja por primera vez a El Salvador y conoce al poeta Francisco Gavidia, amigo del secretario del presidente Zaldívar y quien lo inició en la poesía francesa. «Fue un nuevo deslumbramiento para Rubén –destacó Ramb– porque los versos alejandrinos de los poetas franceses lo apasionaron de tal manera que, inmediatamente, quiso incorporar esa métrica, esa cadencia a la poesía castellana». Unos años más tarde, en su estadía en Chile, Darío publicó Abrojos (1887), su ópera prima, y Azul (1888). Azul recopilaba una serie de poemas y de textos en prosa que ya habían aparecido en la prensa chilena entre diciembre de 1886 y junio de 1888. Este libro, que terminó convirtiéndose en «un éxito del público y de la crítica», fue el que consagró definitivamente a Rubén Darío.  
«Es uno de los grandes poetas de la lengua castellana de ese período finisecular y que dio a las letras americanas un estatuto de existencia no dependiente, ya no copiado de España», dijo Cella. Antes de compartir algunas citas de la creación literaria del nicaragüense, Cella subrayó el encuentro que tuvieron Darío y su contemporáneo revolucionario cubano José Martí en 1893. «Se encuentran en Nueva York y se saludan y Martí, siendo que no era mucho mayor que Darío, le dice “hijo” y Rubén Darío le dice “maestro”», señaló la investigadora del ccc Floreal Gorini.
A su turno, Stella Calloni destacó el valor de «rescatar la figura del Rubén Darío en estos momentos, como la de Martí, es muy bueno». Y añadió: «Necesitamos volver a los orígenes, un poco, de todo lo maravilloso que ha sido nuestro camino latinoamericano». Cabe señalar que Calloni fue reconocida con el Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí (en La Habana) y con la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, que otorga el gobierno nicaragüense. Por otra parte, la periodista destacó su preocupación por la injerencia del presidente estadounidense Donald Trump en Nicaragua y sus amenazas contra el gobierno de Venezuela, en el marco de una recreación de la Doctrina Monroe, política exterior adoptada por Estados Unidos desde 1823 y reconocida internacionalmente por su lema «América para los americanos».
Sobre el final, el embajador nicaragüense valoró «el hecho de que estemos hoy acá evocando su poesía, reconociendo la esencia política de su prosa, de su pensamiento. Si hablar es decir lo que pensamos, en la prosa de Darío encontramos esa vitalidad política». «Lo necesitamos como asidero ideológico –añadió Gómez– para hacer frente a un espectro tan complejo por lo desconocido».