Quién se hará cargo del hospital de ranas
Lorrie Moore - Eterna Cadencia - 176 páginas

Cada tanto, el campo literario se sacude con alguna celebración unívoca, a veces ante un best seller y otras, como en el caso de la estadounidense Lorrie Moore, a partir de premios y palabras de admiración de escritores como Nick Hornby y Julian Barnes. La autora fue la estrella del reciente FILBA. Y el faltante de su obra en castellano se distribuye en estos días, con impecables traducciones argentinas. A los artículos de A ver qué se puede hacer se suma la novela Quién se hará cargo del hospital de ranas, de 1994. Allí cifra búsquedas de libros previos como Autoayuda y posteriores, como Al pie de la escalera. «Las cosas en la memoria, lo sé, se vuelven rígidas y se desplazan, se convierten en algo que no fueron nunca antes. Como cuando un ejército interviene un país. O un jardín de verano se vuelve rojo con las hojas del otoño», escribe. La reflexión es de Berie, la narradora. La novela arranca en París, donde pasa una temporada con su marido. Con un guiño proustiano algo pedestre, a partir de los sesos que él insiste en comer cada noche, surge la evocación. Relato clásico de iniciación, pinta su infancia y, en especial, la adolescencia, período en el cual su amiga Sils es tan fundamental que, por momentos, la novela semeja un perfil suyo desde el punto de vista de su compinche. A pesar del aire melancólico, esa etapa no se idealiza: se narra su sorda crueldad. Hay un aborto y una escena de abuso que las amigas viven en total desamparo. Esa historia se intercala con la de su conflictivo matrimonio; otro tópico de Moore. En ambas partes aparecen las tensiones de la contracultura norteamericana de los 60 y las contradicciones de una clase progresista, la de los padres de Berie. El realismo de Moore es cautivante, no solo por la trama, sino por la intensa experiencia estética, resultado de metáforas y comparaciones precisas y originales. Y si la música es uno de sus leitmotivs, su prosa se acopla a una idea de ritmo y profundidad envolvente, tan propia de las buenas canciones que, como esta novela, se vuelven memorables.

Sonia Budassi