Regresa a mí
Peter Hedges

«Decime dónde querés que te entierre», lo apura, crispadísima, la madre al hijo. Ben volvió a su casa solo para pasar la Navidad, saliendo para eso de la clínica de rehabilitación en la que lleva 77 días sobrio. La familia, en particular su hermana y su padrastro, desaprueba la licencia. La madre, sin embargo, aunque desconfiada, necesita darle una oportunidad, y lo hace con condiciones, pero la primera, inevitable crisis sobreviene enseguida. Con Beautiful Boy, estrenada hace unos meses, esta es la segunda película sobre adolescentes de familias de clase media adictos a las drogas y, al igual que aquella, uno de los mayores misterios que plantea es por qué estos muchachos que parecen no tener problemas mayores se convierten en adictos feroces. Las intenciones del relato parecen nobles, pero también parecen limitarse a su valor «testimonial», a reposar en la urgencia y el dramatismo de su tema. A tal punto que no sería mucho más que un telefilm promedio, si no fuera por las estrellas que lo protagonizan: la siempre convincente Julia Roberts y Lucas Hedges (hijo del director, Peter), a quien vimos en pequeñas grandes actuaciones en Manchester junto al mar y Tres anuncios por un crimen, y que acá aporta bastante convicción como el chico perdido que batalla contra sus propios impulsos.

Mariano Kairuz