Regulación no querida
Alfredo T. García
Economista

Las divisas son bienes públicos, escasas, y por lo tanto su circulación debe ser regulada. Palabra más, palabra menos, ésta es la idea que se encuentra en las distintas propuestas económicas que ha producido el IMFC en sus 61 años de vida.
Desde el día posterior a las PASO hasta el 28 de octubre, las reservas internacionales se redujeron en U$S 22.800 millones. De este total, se achicaron unos U$S 870 millones por día entre el 12 y el 30 de agosto. Luego de instalarse una importante regulación cambiaria a partir del 2 de septiembre, las reservas se redujeron a un monto promedio de U$S 270 millones por día. Una gran merma en el ritmo de salida, pero igualmente un volumen importante, que de continuar generaría grandes tensiones en los mercados. Es por ello que el 28 de octubre, día posterior a las elecciones, el BCRA determinó nuevas regulaciones. Hasta el 2 de septiembre se podían comprar dólares para atesorar sin restricciones. A partir de ese día, el límite fue U$S 10.000 y solo para personas humanas. A partir del 28 de octubre el máximo permitido bajó a U$S 200. Se permite la extracción de dólares en el exterior con tarjeta, pero para aquellos que posean una cuenta en dólares en nuestro país. Según el presidente del BCRA, las medidas «no afectan el acceso al mercado cambiario para el comercio exterior o el pago de deudas». El objetivo es cuidar las reservas y a los ahorristas. Esto nos lleva a dos cuestiones esenciales. Una de ellas, ¿con cuántas reservas contaría hoy el país si estas medidas se hubieran tomado mucho antes? Seguro que muchas más. ¿Por qué no se hizo? Porque tales medidas están en contra de la ideología del Gobierno que asumió a fines de 2015. Lo han dicho en varias oportunidades: «estas medidas no nos gustan»; «distorsionan la economía», «son transitorias». La otra cuestión esencial es que la volatilidad de estos meses no proviene de los resultados de las elecciones, como muchos quieren hacer creer. Es un problema del modelo. Se desreguló exageradamente. Por ejemplo, se eliminó la obligación para los exportadores de liquidar las divisas en el país, la principal fuente de dólares para la economía. Esta medida se revirtió el 2 de septiembre. El elevado endeudamiento también jugó fomentando la inestabilidad. Son políticas que están en la médula del ideario neoliberal, y que han llevado, como en otras épocas, a la necesidad de regulación, luego de los desequilibrios generados por un modelo especulativo que priorizó la renta financiera.