Restricciones e inserción productiva
Alejandro Schachter
Economista

Las medidas tomadas por el BCRA (junto con otros organismos) para promover una asignación más eficiente de las divisas han generado variados análisis sobre sus posibles efectos. Como contrapartida, ha sido poco explorado el origen de las dificultades en el sector externo, lo cual es necesario para comprender y abordar el problema. En este sentido, se observa que la actual coyuntura vuelve a evidenciar el problema recurrente y estructural de la «restricción externa» en Argentina. Esta situación se ha dado en nuestra historia cuando los ciclos de crecimiento económico eran frenados por la escasez de divisas (requeridas por la industria para la importación de insumos y maquinarias). Esto desembocaba en una devaluación de la moneda que corregía el desequilibrio externo, pero generando contracción económica, mayor inflación y empeoramiento de la distribución del ingreso. Este proceso se ha dado también, como vimos durante el Gobierno anterior, a partir de ciclos de fuerte endeudamiento en los que, una vez que se revierte el flujo de capitales, se produce una severa crisis del sector externo que impacta negativamente en el resto de las variables. Sea mediante el canal comercial o el financiero, podemos visualizar cómo la «restricción externa» ocasiona, a partir de desequilibrios externos, consecuencias negativas en la economía real.
En base a lo expuesto, cobra centralidad la discusión sobre qué tipo de inserción productiva precisa nuestro país hacia el mediano plazo. En esta línea, la inversión en ciencia y tecnología, el impulso a la economía del conocimiento y a la promoción de sectores innovadores resultan desafíos ineludibles, no solo para la sostenibilidad del frente externo, sino también como condiciones necesarias para proyectar el anhelado horizonte de estabilidad y crecimiento con inclusión.