Sabor amargo
Apicultura
Los altos costos, los problemas ambientales y la caída de los rindes históricos inciden en la producción a granel de miel, reconocida por su calidad a nivel internacional, y que ubica al país como el segundo exportador, detrás de China.
Cristian Carrillo

Rendimientos. Por colmena se llega hoy a 20 kilos debido a problemas medioambientales. (Juan Mabromata/AFP)

Los insumos que tenemos dependen del dólar y con una inflación elevada y el precio igual que el año pasado, lo que tiene la producción de miel es un problema de costos», relata Ángel Dovico, presidente de la Cooperativa Amuyen, ubicada en la localidad bonaerense de Escobar. El cooperativista afirma que la situación no es peor porque desde 2012 se hizo una fuerte apuesta al mercado interno, en ese momento muy incipiente, lo que hoy les asegura un piso de comercialización doméstica. En la actualidad, según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), más del 90% de la producción nacional se destina al mercado externo. La calidad de la miel argentina se distingue a nivel internacional y se paga a granel casi el doble que la variante china, siendo el gigante asiático el principal exportador mundial. Hoy, Argentina es el segundo exportador del producto, detrás de China.
Hasta 2015 la actividad se desarrolló principalmente –en número de apicultores y de colmenas– en las provincias de la región de la Pampa Húmeda. Casi el 50% del total de colmenas está en la provincia de Buenos Aires, mientras que un 35% se reparte entre Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos. Y el 15% restante se distribuye en el resto del territorio nacional, con excepción de Tierra del Fuego. El principal destino de exportación es Alemania. El preconvenio firmado entre el Mercosur y la Unión Europea incluiría 45.000 de toneladas de miel hacia mercados del Viejo Continente con arancel cero desde la entrada en vigor del acuerdo.


Competitividad
«Para lograr competitividad hay que trabajar sobre los costos», señala el presidente de Amuyen, una cooperativa conformada en 2004 por diez apicultores de la zona de Escobar. Son parte además del Grupo Cambio Rural Panamericano I, perteneciente al INTA Delta del Paraná. De acuerdo a Dovico, el costo de producción actual es de 52 pesos, mientras que el precio a granel llega a 65 pesos el kilo. Por otra parte, por ejemplo, un colmenar con material se paga unos 170 dólares. «Por eso muchas cooperativas apostamos a lograr alguna diferenciación y no vender a granel. Con valor agregado se puede vender envasada en 165 pesos el kilo», explicó. El sector padece también problemas medioambientales que deterioran el negocio. Es una actividad a cielo abierto, con lo cual está afectada por la fumigación en zonas aledañas, los cambios climáticos y la edificación. «Los rendimientos históricos eran de 30 kilos por colmena y ahora no se llega a los 20», agregó el cooperativista. Esto explica que muchas cooperativas se vayan alejando de las grandes urbes, lo que acrecienta los costos logísticos. Esta situación, sumada a los constantes aumentos en los precios de los combustibles, llevó a que el transporte –en los últimos cuatro años– pase a representar el 35% de los costos.
La actividad también provee a otras pymes, como heladerías y fábricas de alfajores, pero el grueso es la exportación, donde el producto llega a venderse a 2,30 dólares por kilo, frente a 1,40 dólares que se paga por la miel china. Incluso existen conversaciones para vender pequeñas cantidades al mercado asiático. La Agroapícola, una fraccionadora de Exaltación de la Cruz, Buenos Aires, inició contactos para vender en ese mercado. Aseguran que hay posibilidades concretas de desembarcar con el producto argentino en China. «Además de fraccionar miel, le damos un valor agregado. Por ejemplo, producimos dulce de leche elaborado con miel. También ofrecemos distintas variedades de miel: de eucalipto, que nos envía una cooperativa del Chaco; de limón, de praderas», señala Mario Corridoni, de Agroapícola.