Santuario de la Cruz de los Milagros
Ciudad de Corrientes

La Cruz de los Milagros continúa suscitando controversias entre los historiadores. Pero la devoción colectiva, menos atenta a los papeles, impuso hace más de cuatro siglos su versión de los hechos. Ocurrieron poco antes o después del 3 de abril de 1588, fecha en que el adelantado Juan Torres de Vera y Aragón formaliza la fundación de «la ciudad de Vera en el sitio que llaman de las siete corrientes». Ante el fracaso de sus embates, cuenta la tradición, los indios comarcanos creyeron que el incipiente poblado estaba amparado por la enorme cruz de urunday erigida en sus afueras. Intentaron reducirla a cenizas, pero la portentosa incombustibilidad del madero los convenció tanto del poderío hispano como de la conveniencia del sometimiento. Así se salvó la futura capital de Corrientes y comenzó un culto que celebra incluso el escudo provincial. En Arazatí, su primer emplazamiento, la cruz no tardó en tener ermita. Arrancando 1730 fue trasladada a una manzana céntrica, donde más tarde se le construyeron tres templos. El actual recibió el título de monumento histórico nacional en 1942. Décadas antes, por razones estructurales, perdió su cúpula y sus torres, circunstancia que le confiere ese «encanto de las ruinas» tan caro al romanticismo. La cruz ocupa el altar mayor. Todos los 3 de mayo, una réplica sale en procesión por la ciudad que le debe el milagro de vivir.

Roberto Cinti