Semilla
Año I - Número 1 - Junio 2018 - 24 páginas

La lucha es el resultado de un proceso político. Esta primera línea arranca como disparador de una idea central en el debut de la publicación de los trabajadores no docentes de la UNLP. También funciona como título de su primer editorial donde utilizan el lenguaje para fortalecer su militancia y a la vez registrar periodísticamente los hechos que le darán foco a la revista. Un ejemplo de esa construcción se desprende en las siguientes líneas de introducción: «Nuestro primer barrio de trabajadores con la construcción de 74 casas; la reglamentación absoluta del Convenio Colectivo de Trabajo; las nuevas prestaciones; el nacimiento del frente regional; la recuperación de lugares históricos (próximo tema de tapa); el trabajo con los delegados de base; y la preocupación y ocupación constante de los miembros de la Comisión Directiva por la vida laboral e individual de cada afiliado llenará nuestras columnas». Hablan de columnas y la literalidad juega con la temática, con la información. Todo está enlazado en el número uno de Semilla, y parece que será la constante: el barrio no docente recibe el nombre de Ernesto «Semilla» Ramírez, un militante desaparecido en 1975 cuya historia se desglosa en otra sección. También registran el evento sobre la inauguración de un mural en su homenaje realizado por Cristina Terzaghi. Otro de los roles fundamentales será el de informar a sus afiliados sobre actividades gremiales, trámites y servicios que estén en el contexto de ATULP. La perla de este número es el perfil que construyen sobre Darío Fernández, el técnico de réplicas fósiles del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Un oficio en peligro de extinción.

Facundo Arroyo