Señor Link
Chris Butler

A lo largo de los diez años transcurridos desde el estreno de la inquietante e hipnótica Coraline y la puerta secreta, el estudio estadounidense Laika se fue consolidando como uno de los más importantes guardianes del stop motion (la animación cuadro por cuadro de muñecos y afines), a la par de los británicos de Aardman (los creadores de Wallace & Gromit). Prologada por una muy prometedora escena con un monstruo marino mitológico a lo Nessie, ambientada a fines del siglo XIX e inspirada, según ha dicho su director Chris Butler, en Indiana Jones, Sherlock Holmes y Mejor solo que mal acompañado, Señor Link retiene el tono fantástico-encantado de sus predecesoras Coraline, ParaNorman, Boxtrolls y la extraordinaria Kubo, para contar una aventura de exploración científica con algo de western y mucho de Julio Verne, pero pierde un poco de la bizarría desencajada, la tenebrosidad y la sensibilidad melancólica de aquellas. Son divertidos algunos chistes relativos a cierta arrogante noción de civilización y progreso científico propia de la era victoriana, que es la que impulsa la travesía. Pero, una vez más, lo que importa son los muñecos, y por eso conviene no abandonar la sala antes de que terminen los créditos finales, entre los cuales Laika ofrece un vistazo breve pero irresistible al proceso de creación de estas criaturas animadas, un paseo acelerado por un arte tan viejo como el cine, que se resiste a morir.

Mariano Kairuz