¿Sentido común?
Alfredo T. García
Economista

La instalación del sentido común es una de las herramientas de la batalla cultural. Titulares que se presentan como lo más lógico del mundo, suelen tener un marcado sesgo ideológico. Veamos un ejemplo de titular: «¿Quién es el elegido de Alberto Fernández para bajar la inflación?». Se refiere al presidente del Banco Central, y da por hecho que es esta institución la encargada de reducir la escalada de precios. Sin embargo, ha quedado claro que la política monetaria tiene escasos efectos sobre la inflación. Desde octubre de 2018 se implementó una política contractiva, y un año después, la cantidad de dinero se redujo un 18% en términos reales, es decir, en su poder de compra. Pero la inflación pasó del 45,9% interanual en tal fecha, al 50,5% un año después.
La explicación que haremos será simple, aunque no por ello con falta de rigurosidad: la experiencia la avala. La inflación depende de otras cuestiones, como la carrera entre salarios y precios (impulsados por las ganancias empresarias), lo que se da en llamar «puja distributiva». También impactan los aumentos tarifarios y otros costos. Pero además, el ejemplo citado nada dice de las herramientas que utilizará Alberto Fernández en su gestión en materia inflacionaria. Es a través del Consejo Económico y Social en el cual se gestarán los acuerdos necesarios para recuperar el poder de compra de la población, y mantener a raya los precios. Otro ejemplo puede buscarse en la posibilidad de mantenimiento de déficit fiscal para sostener la emergencia social. Muchos ya están dando por hecho que impulsaría la inflación (otro abordaje ideológico), desconociendo nuevamente el poder de los acuerdos que se alcanzarían. Una estrategia discursiva que no es nueva pero que nos lleva a estar muy atentos para leer entrelíneas y evitar dejarnos llevar por la construcción de sentido que varios quieren imponer.