Sin derrame
Maquinaria agrícola
La sequía y el encarecimiento del crédito derivaron en una caída en las ventas del sector y en un recorte de mano de obra. Este año el empleo directo se redujo un 2,1% contra 2017 y en el caso del indirecto cayó 16,1%, siendo las más afectadas las pymes.
Cristian Carrillo

En baja. Las ventas registraron un descenso superior al 30% en la mitad de las firmas. (Diego Giudice/Archivolatino)

En momentos de sequía no hay derrames. La imagen climatológica se extiende a la falta de lluvias en la primera mitad del año, que perjudica la cosecha de los principales cultivos exportables, y a una plaza local financiera seca de fondos que encarece el financiamiento. Estos factores son los que erosionan la producción de maquinaria agrícola, muy ligada con la actividad de las grandes empresas agroexportadoras. Las ventas de al menos la mitad de las empresas del sector registraron durante este año una caída superior al 30%, según la primera Encuesta Nacional de Coyuntura de la Maquinaria Agrícola, realizada en octubre de 2018 por la Cámara Argentina de Maquinaria Agrícola (CAFMA). El impacto se tradujo en una reducción de 2,1% en los empleos directos y de 16,4% en los indirectos respecto del año pasado. En el caso de estos últimos, se trata de pequeños talleres (economías familiares) que prácticamente se pierden por no tener capacidad de endeudarse.
Según el informe, el 65,5% de las empresas consultadas responsabilizan de la crisis a la falta de financiamiento, mientras que el 18,1% pone el eje en la sequía del primer semestre. De acuerdo con datos del INDEC, la actividad agropecuaria creció en agosto por primera vez en cinco meses, pero la sequía aún impacta en el transporte y la industria, que acumula una caída de 1% en el año. «La encuesta transparenta la fuerte retracción de ventas de productos que vive el sector debido a la falta de financiamiento a tasas lógicas. Prácticamente estamos sin financiamiento para la venta. Existe mercado interno, pero el productor agropecuario o el contratista rural no está dispuesto a financiar su compra a las tasas actuales», dijo Raúl Crucianelli, presidente de la CAFMA. La encuesta muestra un costo financiero sobre ventas de 4% en 2017 y de un 9,35% en 2018. Este incremento sobre un total de 1.000 millones de dólares de ventas, implica una transferencia de renta de la maquinaria agrícola al sector financiero de aproximadamente 50 millones.


Puestos de trabajo
El informe –realizado en colaboración con la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes  (AFAMAC), de Industriales de Maquinarias Agrícolas (Asima) y Maquinaria Agrícola de Buenos Aires (MAGRIBA)– revela también que este año «se ha producido una fuerte baja en la fabricación y la existencia de importantes niveles de stocks, lo cual comenzó a tener influencia negativa en el empleo, con perspectivas desalentadoras, dado que el estudio indica que entre el 22% y el 25% de las empresas decidirán en el corto plazo instrumentar reducción de jornada, suspensiones, inicio de Programas Preventivos de Crisis». La actividad evidenció en 2017 una plantilla de 16.000 trabajadores contratados de forma directa y de 6.600 indirectos aproximadamente. «En relación con la caída registrada del 30% en 2018, y las proyecciones registradas en la presente encuesta, el sector puede perder en los próximos meses 7.000 puestos de trabajo, lo que equivale a 210 millones de pesos mensuales menos que ingresan a la economía», afirma el documento. En el caso de los puestos de trabajo directos, «es importante destacar que las empresas de maquinaria agrícola están radicadas en el Interior del país, de modo que para muchas localidades es uno de los principales motores económicos, lo cual ante esta situación de recesión genera grandes problemas sociales», agregan desde las cámaras. La actividad se concentra en Córdoba (42,5%), Santa Fe (40,2%) y Buenos Aires (15,7%).  
«Las cifras indican una caída proyectada del sector del 22% en dólares (de 1.069 millones en 2017 a 833 millones en 2018). Mientras que el menor volumen de ventas se refleja en un aumento de la capacidad instalada sin utilización: el 40,3% de las 125 firmas relevadas informó un nivel menor al 50% de capacidad instalada, mientras que el 22% sostuvo que utiliza el 60% y el 18,1% afirmó usar un 70%», señala la encuesta.