Sin equilibrio
Industria del juguete
La producción nacional se encuentra amenazada por la importación y el fácil acceso a la compra online en el exterior. Un sector golpeado también por la recesión, que destina el 95% de lo fabricado al consumo interno. Objetivos a futuro.
Cristian Carrillo

Comercio. En la actualidad existen 3.500 locales especializados en todo el país. (Jorge Aloy)

La industria manufacturera vive su peor momento en décadas y la propuesta oficial de reconvertirse no le alcanza siquiera para mantenerse en pie. En el caso de la producción de juguetes, la caída del consumo derivada de la pérdida del mercado interno y el aluvión de importados la retrotrajo a niveles que no tocaba desde hacía un lustro. El mercado interno se reparte hoy en mitades entre producción nacional e importados. De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), la participación de producción nacional (medida en dólares) en las ventas locales fue creciendo desde 2007, mientras se mantenían estables las compras externas, hasta que en 2015 los juguetes de origen nacional superaron a los importados. Desde 2016 esa tendencia se revirtió y hoy vuelven a primar los juguetes importados, principalmente provenientes de China. El año pasado las importaciones de juguetes crecieron un 18% medido en kilogramos netos y un 23% a valores FOB (en divisas).
Como en otras actividades, la supuesta reconversión terminó virando hacia la importación. Según datos de la CAIJ, solo durante el primer semestre de 2018, se registraron 43 nuevas firmas importadoras de juguetes. A esto se suma el arribo ilegal. El 25% de las importaciones ingresó evadiendo impuestos, explicaron desde la entidad. Esto no logra compensarse, pese a los esfuerzos del sector, con mayores exportaciones para equilibrar la balanza comercial. «El 99,5% de lo que se produce se vende en el mercado interno y un 5% se exporta principalmente a la región. Además, se venden servicios de diseño a todo el mundo, incluso a China», sostuvo el presidente de la CAIJ, Matías Furió. De acuerdo con datos de la Cámara, en 2015 la producción nacional, sin incluir exportaciones, ascendía a 134 millones de dólares, mientras que los importados ascendían a 122 millones. En 2016 se mantuvo casi empatado: 148 millones de dólares en importados y 147 millones de producción nacional. Pero en 2017, a partir de la apertura comercial y de la flexibilización de los canales para la compra minorista en el exterior («puerta a puerta»), la participación de importados representó 184 millones de dólares, mientras que la de nacionales se mantuvo en 148 millones.

Demanda estacional
En la actualidad, en promedio se está utilizando el 60% de la capacidad productiva y hasta noviembre se registró una caída promedio del 40% interanual en unidades entregadas, de acuerdo con datos aportados por CAIJ. En el país sobreviven 200 fábricas familiares –en su mayoría especializadas en juegos de tablero, bloques de encastre y productos didácticos– que emplean aproximadamente a 10.000 trabajadores, mientras que los comercios dedicados a la venta de juguetes llegan a 3.500. La demanda de estos productos es estacional, con lo cual los comparativos se realizan en fechas emblemáticas en las cuales hay compra masiva de juguetes, como Navidad, Reyes o el Día del Niño. La Navidad representa un 25% de las ventas anuales del sector. Más de la mitad se concreta en el Día del Niño, mientras que Reyes explica otro 15% de las ventas. En 2018, la venta de juguetes en Navidad se retrajo 19,8% respecto de la misma fecha de 2017. Esto se debió a que el monto de compras se redujo, teniendo en cuenta que los precios del sector subieron un 37% en términos interanuales. Tal como afirma el titular de la Cámara, la mitad de las ventas a fin del año pasado correspondió a productos elaborados en el país.
Como objetivos a futuro, la industria pretende mantener el 51% de participación en el mercado que llegó a tener en 2015 y exportar un 30% de la producción local a destinos latinoamericanos, como Bolivia, México y Uruguay. Por último, aunque en un proceso algo tardío, también apuesta a la venta por internet.