Sin rueda de auxilio
Terminales automotrices
La crisis de la industria del sector, a causa de la caída de las ventas, enciende las luces de alerta en el área que en su mayoría paralizó la producción, suspendió trabajadores o recortó turnos laborales. Menos y peores empleos.
Diego Rubinzal

En picada. La debacle del complejo alcanza a toda la cadena productiva, desde las terminales hasta las fábricas de carrocerías y las de cubiertas. (NA)

La paralización de la producción, las suspensiones de personal o el recorte de turnos en las terminales automotrices es la postal cotidiana en el complejo automotor, en un contexto donde los patentamientos de automóviles vienen cayendo, en términos interanuales, desde septiembre del año pasado. En febrero de 2019, las ventas de autos cero kilómetro retrocedieron un 42,8%. Tal caída de las ventas generó una inédita acumulación de stock en concesionarias y terminales automotrices y encendió las luces de alarma en el sector. En ese marco, la planta Peugeot-Citroën de El Palomar, provincia de Buenos Aires, suspendió a 1.000 trabajadores durante marzo; la producción de Honda, en Campana, fue paralizada por un mes. La medida afecta a 700 trabajadores; mientras que desde septiembre pasado, General Motors suspendió un turno de trabajo y ya prorrogó la medida hasta mayo. Renault Argentina suspendió a los 1.500 trabajadores de su planta cordobesa y Fiat Chrysler Automobile estableció una semana laboral de tres días (de martes a jueves), al tiempo que anunció una transitoria paralización de las actividades. En la mayoría de estos casos, el sindicato consiguió que los trabajadores afectados (alrededor de 7.000) cobraran una suma cercana al 70% del salario.
Solo en expresiones de deseos del Gobierno nacional quedó aquel lanzamiento con bombos y platillos del programa «Un millón de vehículos» en marzo de 2017, cuando el presidente –en la firma de un acuerdo productivo entre representantes de los gobiernos provinciales de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe, cámaras empresariales y sindicatos– prometió crear, a través del programa, 30.000 nuevos puestos de trabajo directos como consecuencia de mayores inversiones, nuevas tecnologías y facilidades para la compra de vehículos. El primer paso era alcanzar las 750.000 unidades producidas en 2019, mientras que el objetivo de un millón de vehículos se concretaría en 2023. La producción anual proyectada por las terminales este año (470.000 vehículos) es muy inferior a las previsiones originales del ya olvidado Programa para 2019.
Sin embargo, la crisis de la industria automotriz se multiplica en toda la cadena productiva. El cierre de la tradicional fábrica de carrocerías de colectivos Metalpar –en el partido bonaerense de San Martín– se conoció a fines de febrero y dejó a 600 trabajadores en la calle. Por su parte, el mayor fabricante de cubiertas de la Argentina (FATE) solicitó un Proceso Preventivo de Crisis (PPC). La empresa –propiedad del Grupo Madanes y único productor local de neumáticos para camiones y ómnibus– pretende reducir 400 puestos de trabajo (sobre 2.000) de su planta de la localidad de San Fernando.


Concursos y quiebras
Sin embargo, la industria automotriz no es un caso excepcional, ya que la crisis es intensa en todo el entramado productivo. La actividad económica retrocedió un 7% interanual en diciembre del año pasado. Y 2019 no comenzó mejor, ya que la industria anotó su novena caída interanual consecutiva en enero: −10,8%, mientras que la actividad de la construcción se retrajo un 15,7% en el mismo período. Las cámaras sectoriales estiman que, en los últimos meses, cerraron alrededor de 240 empresas constructoras. Una encuesta del Indec revela que solo el 12,5% de los empresarios (dedicados a obras privadas) prevé una mayor actividad para los próximos tres meses, mientras que los contratistas de obra pública son más pesimistas: apenas el 6,5% de los consultados opina que la actividad repuntará.
En términos generales, los concursos/quiebras/suspensiones se multiplicaron en todo el abanico empresario. Las cámaras sectoriales estiman que 10.000 pymes cerraron sus persianas en los últimos tres años, tendencia que se agudizó desde mediados de 2018.
Por su parte, la cantidad de empresas que solicitaron un Procedimiento Preventivo de Crisis en el Ministerio de la Producción creció un 200% entre 2015 y 2018. De acuerdo con datos de ese organismo, durante el primer año de gobierno macrista, lo solicitaron 36 compañías; en 2016, 55; en 2017, 83; y en 2018, 108. Las solicitudes de PPC también se multiplicaron en las carteras de Producción/Trabajo de las jurisdicciones provinciales. En la provincia de Santa Fe, por ejemplo, 248 pymes se acogieron al PPC en 2018, según los registros de la Federación Industrial de Santa Fe. El año anterior solamente 20 empresas habían apelado a esta herramienta.