Snowpiercer
Netflix

Mientras que HBO ya confirmó que producirá una serie basada en la exitosa Parásitos (la niña bonita en la última entrega de los Oscar), Netflix acaba de estrenar Snowpiercer, otra ficción dividida en capítulos inspirada en una película de Bong Joon-ho. Evidentemente, el director coreano está de moda. El origen de Snowpiercer es un cómic de los años 80. Bong lo adaptó para el cine con buenos resultados: más allá de un tramo final que se pincha un poco, el film es una buena muestra de esa fórmula que maneja tan bien, el comentario político sobre las inequidades del capitalismo en tono de sátira, pero con un regusto amargo. En los primeros capítulos de la serie se notan algunas variantes: la clase dominante, que ocupa los primeros vagones de un tren que circula por un mundo transformado en un enorme bloque de hielo, sigue explotando a los desheredados que pudieron colarse en la parte trasera, pero toman la decisión de reclutar a uno de los rebeldes (un expolicía negro) para que resuelva un crimen ocurrido en la zona de privilegio. Como es lógico, la llegada de ese «infiltrado» entraña riesgos para la casta que tiene al misterioso señor Wilford como líder. Es el disparador inicial de una subtrama necesaria para ampliar la historia original. Y, por lo visto, los resultados que consiguió con ese plan Graeme Manson, cocreador de Orphan Black y showrunner de esta versión extendida de Snowpiercer, dejó muy conformes a los productores: ya está confirmada una segunda temporada.

Alejandro Lingenti