Solita y sola
Marilina Ross

«¿Qué se dice?», pregunta retórica e inquisitorialmente la voz en off de la madre. Y la niña contesta articulando la primera palabra que dice en su vida/obra: «Perdón». Ese diálogo resume la esencia de Solita y sola. Un divertido alegato sobre cómo romper con los mandatos, la obra que Marilina Ross interpretó entre 1972 y 1974, que ahora la hace regresar no como protagonista, sino como directora de la joven y talentosa Marta Mediavilla. Ella hace de Solita, el personaje que evoluciona desde beba recién nacida hasta llegar a la adultez. En el camino, se enfrenta al poder limitante de las voces de su madre, padre, maestros, novios, maridos. Todos intentan imponerle sus valores, generándole culpas y miedos. El texto escrito en los 70 por Ricardo Talesnik ha sido refrescado para esta nueva puesta en escena por Ross y Marcelo Caballero. Ross le suma algunos versos de sus canciones. Una mujer intenta saber quién es, se busca: toma globulitos, hace yoga, se involucra con varios hombres, besa a Agustina. El conflicto radica en que Solita pueda desprenderse del cordón umbilical real y metafórico que la une a una gran escultura blanca, diseñada por Blas Lamagni, que es la suma de todas las instituciones que la constriñen. (Maipo Kabaret)

Analía Melgar