Solo la noche
John Williams - Fiordo - 144 páginas

Existe una serie de autores que por medio de la literatura hacen un extraño cambio de identidad: reemplazan su nombre y apellido por el título de una de sus obras. Para muchos lectores argentinos, John Williams no es otro que el autor de Stoner, la novela sobre un profesor universitario que rápidamente se convirtió en best seller y se ganó su lugar en la biblioteca de los que optan por viajar con un libro entre las manos. Hasta el momento era el único libro publicado en el país del autor estadounidense, que supo ganar el National Book Award con Augustus. Hasta que la editorial Fiordo tradujo y lazó Solo la noche, la novela con la que Williams salió al encuentro de sus primeros lectores en 1948. Durante las poco más de cien páginas, narra un día en la vida de Arthur Maxley, su protagonista, un vago, egocéntrico y vividor que todavía respira gracias a la billetera de su padre. Y ahí está el nudo de la novela, el conflicto eterno entre padre e hijo, desatado por la lectura de una carta y ajustado por una dependencia emocional y económica tirante hasta la asfixia. Al igual que en Stoner, Williams trabaja con personajes frágiles, solitarios, orilleros. El deambular de Maxley no será por un territorio, sino introspectivo, en sus recuerdos, en las deudas pendientes que va poniendo en la canasta de su padre. Sin embargo, a diferencia del texto que lo consagró, al lector le va a costar empatizar con este personaje hostil, que apenas puede alejarse unos pocos metros de su ombligo. Solo la noche es una novela iniciática, tanto en su género como en la formación de Williams; como una cápsula concentrada, de un tirón el lector va a encontrar todo lo bueno que vendrá.

Damián Huergo