Song Machine, Season One
Gorillaz - Warner

Aunque parezca mentira, Gorillaz ya tiene 20 años de vida. Nadie podía imaginar la larga duración de este proyecto encabezado por Damon Albarn y el historietista y diseñador Jamie Hewlett cuando arrancó con aquel primer disco que sedujo al mundo con el hitazo «Clint Eastwood» y logró la hazaña de ingresar al libro Guinness de los Récords en una categoría singular: «La banda virtual más exitosa del mundo». Con un trabajo más, Gorillaz ya tendría la misma cantidad que Blur, el grupo que llevó a Albarn a la fama en la era dorada del britpop. Y es probable que llegue a esa marca, porque Song Machine no da señales de agotamiento o abulia. Todo lo contrario, aun cuando tantos invitados podrían haber redundado en dispersión, lo cierto es que debemos celebrar que el subtítulo sea Season One: Strange Timez. Hay promesa de continuidad, y es una buena noticia. La chapa de Albarn permite armar una fiesta en la que dicen presente Robert Smith, Beck, St. Vincent, Elton John y Peter Hook. Con esos invitados, ¿qué podía salir mal? Sin embargo, cuando los socios son menos conocidos el rendimiento también es óptimo: es el caso de la marfileña Fatoumata Diawara y de Leee John. Una de las características más reconocibles de Gorillaz, la diversidad en su discurso, está notablemente acentuada en este álbum, que no tiene una unidad conceptual sonora porque no fue pensado directamente como tal sino como un compilado de singles, con una edición adicional de lujo que agrega seis temas más. Lo genial del caso es que aún así, con sus climas diferentes y sus exploraciones oblicuas entre lo nuevo del hip hop inglés y la rica tradición de la música africana, el repertorio luce consistente. Song Machine es un solo viaje que pasa por paisajes diferentes, pero funciona bien como experiencia completa. Atrapa y deja, incluso después de atravesar la hora y cinco minutos de la edición deluxe, con ganas de que esto no se termine. Quedamos a la espera de nuevas temporadas.

Alejandro Lingenti