Soy la peste
Guillermo Saccomanno - Planeta - 155 páginas

El Mal es la noche que apaga al mundo. Los riesgos de contagio son altísimos, su propagación es veloz. La peste, invisible, detecta y ataca. Ningún lugar está a salvo, de a poco limpia al planeta de su principal enemigo: la humanidad. En esa Buenos Aires apocalíptica, la nieve se acumula en las esquinas junto con los miles y miles de cadáveres que se incineran al aire libre. El hambre manda, reina el caos: hospitales colapsados, suicidas, saqueos, grescas callejeras, aeropuertos clausurados, invasión de ratas. El protagonista, del que nunca conoceremos su nombre y al que acompañaremos en un trip vertiginoso y demencial, tiene 16 años y vive en un prostíbulo en decadencia, al borde de la miseria. Solitario, ingenuo, canalla, va en sintonía con el mundo que lo rodea. Un día decide pasar por la mortaja a sus padres, abuela, tío y hermano, arrojarlos a la pira humana y emprender una huida ciega por esa ciudad aterradora. Deambula, yira, roba y mata: Plaza Miserere, un súper chino, un hotel boutique, una tienda de ropa, un banco, un restaurante. Hasta que conoce a Toribia: pelirroja, labios carnosos, una estrella de cine, así la ve él. Juntos emprenderán un breve viaje hacia el tan ansiado mar. La voz de Soy la peste, uno de los tres libros publicados por Guillermo Saccomanno a lo largo de 2020, es una primera persona que dialoga consigo misma, que describe e interpreta con un lenguaje que va de lo sofisticado e intelectual al más puro lunfardo del arrabal. Escrita entre abril y junio del año de la pandemia, refleja la ferocidad de este presente en tono descarnado, y nos retrotrae a lo más iniciático y marginal de Arlt. Cruda y al hueso, un Saccomanno en estado puro.

Hernán Carbonel