Stéfano
Armando Discépolo

Estrenada en 1928, Stéfano, de Armando Discépolo, es un clásico no solo del teatro argentino, sino también de la identidad nacional. El director Rubén Pires vuelve a él a través de una integración de las artes. En su versión, hay literatura y actuación, pero también música, canto, clown. Todo dentro de un espacio escénico que, equilibrando despliegue y austeridad en la producción, es casi una instalación, una composición de objetos. El argumento despliega la trágica historia de un italiano que en 1900 viene con su familia a la Argentina para intentar cumplir su sueño de ser compositor y director; las frustraciones y rencores de cada uno de los miembros anegan los vínculos, mientras la sociedad impone la ley de la selva capitalista. Pires refuerza lo tragicómico de Discépolo a través de un maquillaje que se acerca al clown: máscaras del grotesco. El protagonista, el talentoso Luis Longhi, interpreta al piano y canta fragmentos de Puccini, Donizetti, canciones de Guillermo Fernández y composiciones originales de Sergio Vainikoff. Lo secunda un elenco multidisciplinario, integrado por Maia Francia, Marcelo Bucossi, Élida Schinocca, Mariano Falcón, Gonzalo Javier Álvarez, Nicolás Cucaro y Lucía Palacios. Ellos hacen de la música una herramienta para subir la emoción, a veces y, otras, para traer alivio dramático. (Andamio 90)

Analía Melgar