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«Eran otros tiempos. Todos éramos más inocentes», le dice el empresario musical Edgardo Díaz a la joven que, en la actualidad, tiene el lujo de escuchar la historia de Menudo de primera mano. Un trabajo de la productora Mary Black, la biopic –la versión de Luis Miguel, la serie de la principal competencia de Netflix– es un relato bifurcado: el principal arranca en 1977 y hace pico en los 80, la era dorada de la boyband más famosa de la historia del continente, cuyos integrantes se renovaban a medida que cambiaban la voz o cumplían 16 años, para mantener el aspecto infantil del proyecto. Más de 30 chicos llegaron a ser parte. Ricky Martin recién aparece a la mitad de los 15 capítulos, tras audicionar tres veces. El personaje central es Díaz, retratado en toda su esencia de comerciante: la obsesión por el trabajo, su falta de tapujos a la hora de refritar canciones, hacerlos cantar en idiomas, actuar en televisión, todo lo que conllevara mantener esa maquinaria al servicio de sus clientes, las fans. La historia paralela, la que transcurre en el presente, tiene que ver con ellas, específicamente con una que guarda un trauma de la época. Es la madre de la joven que, sin saber eso, le hace la entrevista a Díaz. Con un elenco enorme y desconocido, escenografía y vestuario exquisitos y mucho pop retro, la serie, que se propone ser «lo más verídica posible», es entretenida a más no poder, y hace recordar el mundo preinternet, con lo bueno y también con lo malo.

Micaela Ortelli