Superagente 86
Rodrigo López
Economista

En la serie televisiva Superagente 86 cuando Maxwell Smart estaba arrinconado por los villanos de Kaos, intentaba zafar intimidándolos con la descripción de escenarios grandilocuentes a su favor, que incluían un gran número de agentes de Control y policías. Ante las muecas de incredulidad de sus captores, el propio Maxwell iba rebajando la cantidad en su relato diciendo: «Me creería si le digo que...», hasta llegar a descripciones patéticas, que aun así tampoco eran tomadas por ciertas. Eso es lo que parece estar haciendo el gobierno con los anuncios en medio de una crisis económica (inflación y recesión) y política (las salidas de Sturzenegger, Aranguren y Cabrera). El acuerdo con el FMI fue presentado como el préstamo más grande de la historia: 50.000 millones de dólares. Pero después se supo que en realidad vendrían 15.000 millones en una primera tanda, y en caso de cumplir con las duras metas, se iría desembolsando el resto, en cuotas trimestrales. Luego nos enteramos de que solo 7.500 iban al Tesoro, el resto quedaría en el BCRA. Finalmente dijeron que el gobierno no pondría los 7.500 arriba de la mesa (del Central) para estabilizar el mercado de cambios, sino que lo haría de forma diaria, ofertando 100 millones por día durante 75 días (el BCRA ha llegado a poner entre 500 y 700 millones diarios), y que los otros 7.500 del BCRA estarían en realidad de forma contable en una cuenta en Suiza. Por último, los matutinos aclararon que del FMI no vendrán billetes verdes, sino una transferencia electrónica, algo habitual, pero nos recuerda al préstamo de la Baring Brothers de Rivadavia cuando en lugar de oro nos dieron títulos que tenían aquí los bancos ingleses. Siguiendo la serie de Mel Brooks, el gobierno terminaría diciendo: «¿Me creería si le digo que afuera hay una viejita ciega con un bastón y 10 dólares en el monedero?».