Sustentable y popular
Asuma
Fundada en la Ciudad de Buenos Aires por diseñadores industriales, ambientólogos y arquitectos, la cooperativa desarrolla proyectos estratégicos para organizaciones sociales y pymes. Vínculos con la Fundación Banco Credicoop.
Sebastián Andrade (Ansol)

Trabajo interdisciplinario. Lucas Luaces, Luis Rey, Rocío Pato, Agustín Rey, Federico Cernuschi, Soledad Beltramino y Yael Camporro forman parte del equipo de Asuma. (Jazmín Mendiburu)

La cooperativa de trabajo Asuma surgió en 2013 en la Ciudad de Buenos Aires.  La primera idea fue hacer un reciclario: cestos modularios para separación en origen. Estaba pensado para recicladores urbanos. El objetivo primordial era fortalecer la cadena de valor que tiene en uno de sus extremos a esos trabajadores. «Habíamos encontrado financiamiento y nos dimos cuenta de que el proyecto podía ser más grande», recuerda Lucas Luaces, presidente de Asuma. Esa primera experiencia los llevó a formar una cooperativa.
Con la sustentabilidad popular como concepto central, Asuma genera hoy herramientas para organizaciones sociales, pymes y desarrolla sus propios proyectos estratégicos. Los nueve asociados que la integran en la actualidad  tienen entre 25 y 60 años y son diseñadores industriales, ambientólogos y arquitectos. El proyecto de los cestos de residuos que les dio origen llegó a tener su prototipo y pruebas de plástico, pero todavía no se convirtió en un producto real. «Hay una matriz, pero no tiene los condicionantes tecnológicos que hace falta probar en laboratorio. No es el producto lo que importa, sino el desarrollo de trabajo», explica Luaces. En esos primeros años trabajaban sin demanda: se les ocurría algo y se ponían a hacerlo. Una vez que avanzaban, les tocaban la puerta a distintas organizaciones que pudieran interesarse en el proyecto. Hoy asesoran técnicamente y capacitan a pymes a partir de un vínculo con la Fundación Banco Credicoop. También trabajan con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires en relevamiento de espacios públicos en villas, espacio para el que diseñaron un método de valuación de los servicios públicos.


De igual a igual
«En un equipo interdisciplinario, trabajar no se trata de pegar partes», dice Luaces.  De hecho, señala que precisan unificar un lenguaje. Para eso, se valen de un marco teórico concreto: la sustentabilidad popular. «Un sistema es sustentable si se mantiene diverso, productivo y material a lo largo del tiempo», desarrolla el presidente de la cooperativa. Y agrega: «Las personas, las comunidades, las organizaciones, los organismos, las instituciones, tienen un papel preponderante en la sustentabilidad de ese sistema. Tienen que ser parte importante de cada solución. Usar un diseño participativo no es opcional, es una herramienta necesaria. Pensamos que nadie puede decidir algo si no lo comprende en alguna medida. Si presento las opciones y no explico qué significan, no va a tener sentido. Somos muy formativos y construimos con el otro, compartiendo nuestros saberes. Todos sabemos y podemos compartir esos conocimientos de igual a igual».Así trabajaron con la escuela comunitaria de Villa Astolfi, localidad de la provincia de Buenos Aires. Allí hicieron una obra de tratamiento de afluentes. Muchas escuelas públicas están construidas sobre pozos y tienen problemas por probables derrumbes. Esta escuela pudo llevar adelante, junto con la cooperativa, un importante paso para evitarlo. También trabajaron con cooperativas de vivienda, diseñando un barrio en Exaltación de la Cruz, en Capilla del Señor. El diseño fue participativo. «También hicimos un reglamento acorde a los principios cooperativos y cuestiones ambientales», ejemplifica Luaces.
Asuma fue consolidándose y cumpliendo los pasos para formalizarse: desde 2013 tiene asambleas regulares; desde 2018, matrícula INAES. Ahora sus asociados esperan tener algún cliente fijo para buscar una sede propia y así continuar el crecimiento de la empresa de la economía social a la que dieron origen.