Tampoco tan grandes
Federico Sosa

La primera película de la productora Ayar es una road movie con todos los condimentos del género. Lola (la debutante Paula Reca) bordea los 30 y cree tener la vida resuelta. Pero un buen día se entera de que su padre, de quien nunca tuvo noticias, acaba de morir en Mar del Plata y le espera una herencia. Para viajar le pide a su exnovio Teo (Andrés Ciavaglia), en plena crisis existencial y al cuidado de su hermana Rita (María Canale), que la acompañe. En la ciudad balnearia conocen a Natalio (Miguel Ángel Solá), el exmarido de su padre, un sensible y excéntrico gay que planea tirar las cenizas del difunto en un lago de Bariloche. Los cuatro emprenden el viaje en la furgoneta de Teo, atravesando obstáculos y aprendizajes para alcanzar la resistida madurez. Tampoco tan grandes capta la esencia de una generación abúlica, estilizada y llena de sentimientos a flor de piel, con acertadas dosis de humor y las oportunas intervenciones de un notable Solá encarnando a ese extraño tutor. El film dirigido por Federico Sosa (Contra Paraguay) trasmite el espíritu juvenil de una adolescencia tardía, con los 30 años como límite crítico en la configuración de la identidad; y aprovecha los tópicos de la comedia romántica para explotar la frescura que comunican los personajes en la pantalla, la clave para que esta historia escrita por Máximo Reca redondee una emotiva experiencia.

Emiliano Basile