Teoría de la gravedad
Leila Guerriero - Libros del Asteroide - 202 páginas

Supongamos que Leila Guerriero no sea considerada la reina del periodismo narrativo latinoamericano. Supongamos que sus crónicas y perfiles no hayan aparecido en las revistas más prestigiosas del mundo hispanoparlante, ni que Mario Vargas Llosa haya dicho que es una escritora imprescindible. Supongamos que no se trata de la editora de Gatopardo ni que está a cargo de colecciones en editoriales influyentes. Supongamos que todos aquellos que trabajaron con ella no la valoran, ni la celebran, ni han sufrido que vea incluso «lo que no se ve», como dijo alguna vez Pedro Mairal. Supongamos que Teoría de la gravedad es la presentación en sociedad de una autora novel. No sabríamos si fue escrito por una poeta, por una novelista que, como Lydia Davis, toca la esencia de lo breve, o por una mujer bestial, inteligente y sensible que desde la primera página nos ofrece un pacto: saquear su vida mediante la escritura para que nosotros podamos leerla. El libro está compuesto por textos que Guerriero publicó en el diario español El País. Notas sobre su infancia en una ciudad pampeana, sobre una madre evanescente, sobre un padre estoico, sobre la descomposición del amor y, de modos circulares, sobre la fugacidad de las distintas expresiones de la vida y la muerte. No parece un trabajo de Guerriero. Mejor dicho, no es semejante a ningún otro libro de la autora. Como si la voz que susurra en lo no dicho de sus crónicas, en los objetos que muestra y hace hablar, en las escenas que forma con su prosa, rajara la tela que la contiene y, sin gritar, con ferocidad y afecto se pusiera a nombrar las cosas de este mundo que construimos y destruimos entre todos.

Damián Huergo