Thanks for the Dance
Leonard Cohen - Columbia

Hay artistas que conservan el talento, la honestidad y la elegancia hasta el final de su existencia. Fue el caso de David Bowie, cuya despedida con Blackstar fue ejemplar. Y también el de Leonard Cohen, comprometido con su obra hasta límites que conmueven. El viejo lobo canadiense grabó Thanks for the Dance en condiciones muy particulares: aquejado por una leucemia, sentado en una silla ortopédica por sus serios problemas vertebrales y calmando sus dolores con cannabis medicinal. Y logró igual la proeza de un disco que transmite con una potencia inusitada el deseo de transformar en apasionada experiencia poética de memoria y balance un momento tan complicado. Cohen sabía cómo aprovechar cada instante con decisión y valentía, como lo prueba «Listen to the Hummingbird», el track de cierre, una miniatura que su hijo Adam pudo construir en base a una ocurrencia que Leonard tuvo en medio de una conferencia de prensa de presentación de su trabajo anterior, otra pieza de colección titulada You Want It Darker. Hay, además, mensajes de amor para Anjani Thomas, su última compañera, y para Marianne Ilhen, musa noruega de la época dorada en la isla de Hidra. Para que todo suene impecable, sumaron su aporte Daniel Lanois, Beck y músicos de The National y Arcade Fire. Aun con un tono dominante de letanía, el repertorio se erige como una singular celebración.

Alejandro Lingenti