¡Tienes una comunicación!
En el bar
Rudy

Ilustración: Hugo Horita

Un año de pandemia… difícil aniversario. Y siempre útil a la hora de los reproches.
–¡Tobías de mis represalias estereotipadas, no me felicitaste por nuestro aniversario de pandemia!, y eso que te lo advertí el mes pasado.
–Pero Rebequita de mis oraciones unimembres, yo sé que cumplimos un año de pandemia, pero no me parece que sea algo para festejar. No es como los aniversarios de casados, o de novios, o de convivientes, qué sé yo.
–Tobías de mis recalcitros de antes… ¡Sos tan del siglo XX que ya sos del XIX! La gente celebra sus aniversarios de casados, novios o lo que sea, pero ¿quién te dijo que están alegres? Hay quienes lo están, claro que sí, pero hay muchos y muchas que lo hacen porque de no hacerlo implicaría estar toda una noche a solas con la persona con quien no sienten ganas de festejar. Hay quien festeja su aniversario de casados pero no con quien está casado, ni con quien querría estarlo sino con quien tiene más cerca. Otres salen a pasear con sus celulares, sus fantasías o sus instintos… pero vos, ¡ni un viaje, ni un festejo clandestino, ni un ramo de flores, ni un banquete macrobiótico, ni una cita romántica para ver juntos la cuarta temporada de «La deuda que me fugué», ni un beso, ni un wasap, ni una a-mail!
–¿No será un e-mail, mi Rebequita de azúcar mascabo?
–Pero ¿qué sos vos, Tobías? ¿Soja texturizada intentando parecer carne picada? Siempre con esa perspectiva de género… masculino y número singular. Es un e-mail si se lo mandás a un amigo tuyo, pero si me lo mandás a mí, es una a-mail. ¿No te discapacitaron en lenguaje machirulento, todavía? Y no me digas que la cola para eso es más larga que la de la vacunación porteña, porque la mera mención de la palabra «cola» en una boca masculina o que se autoperciba como tal, es un insulso a nuestra relación.
–¿No será un insulto?
–¿Ves?, estás atento a mi discurso pero solo para corregir mis errates. Y no me digas que son erratas, porque eso querría decir que los equívocos son femeninos y los aciertos masculinos.
–Rebequita no quise decir eso.
–Claro, claro, primero me insulsa, me desfesteja, me sinmemora, me nefiastidia, me denigra deblanca y derrosa, y después se disculpa, se autopercibe inocente, se perfuma con palabras resultantes, llena el contexto de terminología conveniente para que yo lo olvide, ¡pero no lo logrará!
–¿Qué es lo que no voy a lograr, Rebequita de mis arrogancias conservadoras?
–¡Que yo olvide!
–¿Que tu olvides qué cosa?
–Que yo olvide, que yo olvide… ¡Uy, me olvidé! Con tanto vocingleraje, lograste mi amnesia, pero no importa, porque ya lo decían los persas: «Reproche a su pareja todos los días, y si no encuentra qué reprocharle, repróchele eso mismo!».
Mejor nos vamos.


RS positivo: https://www.youtube.com/channel/UCDNCsi1ul0PLxlo4JxZnBcA