Tobías al Gobierno, Rebequita al poder
En el bar
Rudy

Tarde de agosto, post paso. En el bar de siempre, en la mesa de siempre, él y la de siempre.
–Tobías de mis anhelos populistas de liberación, ¡vos no me querés más!
–Pero Rebequita de mi alma de bandoneón que repica en la noche desangelada, ¡de dónde sacás semejante disparate, semejante falacia, semejante mentira, semejante feik-niu, semejante posverdad!
–¡De las encuestas, Tobías, de las encuestas, de los medios hegemónicos, de las redes sociales! ¿De dónde querrías que saque la información, a ver?
–¡Pero Rebequita de mis amores incomprendidos, inconclusos e insólitamente ganadores de las paso por más de 15 puntos… ¿Acaso alguna encuesta dice que ya no te quiero más?
–No, Tobías de mis recónditas inhalaciones nebulizatorias… no dicen eso.
–¿Algún medio hegemónico dio a entender, citándome con nombre, alias, avatar o metáfora incriminatoria que mis amores, deseos o inclinaciones libidinosas varias han sido depositados en alguna mujer offshore?
–No, Tobías de mis reencuentros conciliadores frente al enemigo común, nada dicen de eso.
–¿Acaso alguna red social dio a trascender, aunque sea furtivamente, a través de alguna foto, meme, memo, texto apócrifo o imagen trucada que mis sentimientos hacia ti están en default, deben ser renegociados o entraron en algún contexto no sustentable, Rebequita de mis películas de Hitchcock?
–Pero no, Tobías de mis profundas recurrencias neuróticas no elaboradas por el psicoanálisis, nada de eso, no dicen nada de eso.
–¡Acaso el presidente en ejercicio físico del Gobierno ha dejado trascender a través de alguno de sus buitres entrenados a tal fin que la culpa de su inocultable derrotísima del 11 de agosto se debe a que yo cambié mi intención de voto de amor, Rebequita de mis listas de procrastinación?
–Pero no, Tobías de mis imágenes hipnogógicas, nada de eso, en los diarios no hablaban de ti, y en los mercados, tampoco.
–Pero entonces, Rebequita de mi alma, mi cuerpo, mi espíritu, mi crédito UVA y mis ahorros… ¿se puede saber a qué inhóspita tesis se debe tu conclusión apresurada y equivoca sobre mi falta de amor hacia ti?
–Justamente, Tobías, ¡a todo eso! ¡En ningún lugar de los increíbles, de los inverosímiles, ni de los papeloneros, mencionan tu amor hacia mí! ¡Y esos son los lugares que marcan, en nuestra sociedad virtual, que ahora es la real, que es lo que existe, y lo que no! ¡Si no hay ninguna fake-niu, troleada ni posverdad, ni encuesta trucha sobre tu amor por mí… ¡es porque no existe!  Tobías, tu amor por mí es como el amor del pueblo por Mauricio… no existee ¡Vos no me quereeés!
Y ahora, andá a explicarle a Rebequita… o a Mauricio.