Tobías or not Tobías
En el bar

La tarde porteña. Veranito. Bar. «Tobías & Rebequita, Toma 1».
–Tobías de mis paritarias no vinculantes, necesito que me respondas una respuesta.
–¿No será una pregunta, Rebequita de mis opciones válidas?
–¡Siempre el mismo, vos, siempre el mismo, siempre llevándome la contra! ¡Jamás me llevás el pro, siempre la contra! ¡Yo te pido que me respondas una respuesta y vos me preguntás una pregunta!
–Pero Rebequita de mis mares grandes y submarinos pequeños… no me malentiendas, que para eso ya están las autoridades electas a tal fin. Yo te quiero responder, pero para eso necesito una pregunta… ¡Las preguntas se responden!
–¿Y las respuestas se preguntan? ¡Tobías, no seas machista retrovisor! Yo seré distraída y un tanto diversa, pero ¡eso no me hace plantígrada ni paquiderma! Desde muy pequeña, pregunto preguntas y respondo respuestas, y no vas a cambiar ahora una tradición tan arraigada en el devenir de los pueblos.
–Rebequita de mis carnes aumentadas, ¿qué pasó? ¿Desayunaste un diccionario?
–¡No eludas ni evadas ni soslayes ni escapes ni huyas ni regurgites tus responsabilidades, Tobías de mi aurícula derecha! Respondeme: ¿Yo soy o no soy?
–¿Soy o no soy qué? Rebequita de mis angustias no elaboradas aún.
–¿Ves, oís, gustás, tocás, olfateás cómo sos? ¡Yo te pregunté una pregunta y vos me respondiste otra pregunta! ¡Que encima era distinta a la que te hice yo! Porque si me hubieras devuelto la misma, yo lo hubiera entendido. Hubiera pensado: «¡Pobre, Tobías, mi alma en pena. No le gusta la pregunta que le hice, bueno, le hago otra»; pero no, ¡vos siempre me llevás la contra! ¡Tobías, me ves como una súbdita que se subdividió!
–Rebequita de mis calamaretis a la lionesa, perdoname, ¡te prometo que jamás lo volveré a hacer!
–¿Qué es lo que no volverás a hacer, Tobías de mis huestes que prepara San Martín para luchar en San Lorenzo?
–Lo que tú quieras, Rebequita de mis panes enmantecados, lo que tú quieras.
–¿De modo que nunca volverás a hacer lo que yo quiera?
–No quise decir eso, Rebequita.
–¿Y entonces por qué lo dijiste?
–Esa es la cuestión.
–Yo también te quiero y tampoco te entiendo.
Entre Tobías y Rebequita se abre una grieta, y esta es de verdad. ¿Podrán resolverla o habrá que llamar a elecciones?