Todo el año es 2020
En el bar
Rudy

(Hugo Horita)

Tarde de diciembre, y están ambos, Rebequita y Tobías, ensimismados pero no encimados, tal como los protocolos los distribuyen. Perdón, quise decir «lo establecen».
–Así es, Rebequita de mis calzones quitados y mis barbijos puestos, se va el 2020 y casi no nos damos cuenta.
–¿Qué me estás queriendo decir, Tobías de mis fobias más inobjetables? ¿Vos me estás diciendo que se va sin que te des cuenta?, pero si me decís que se va, es porque te diste cuenta, si no, no me dirías eso. Así que seguro que me querés decir otra cosa pero no me la decís porque en verdad no me querés decir otra cosa, entonces me decís eso para que yo me dé cuenta de que el año se está yendo, no lo salude, y después tenés todo el 2021 para reprocharme que no lo saludé al 2020 cuando se fue. ¡Sos un peyorativo, un estrambótico, un eclipsado, un hectolitro de incertidumbre!
–Rebequita de mis ursídas y gemínidas, ¡te estás confundiendo, me estás confundiendo, nos estás confundiendo, os estáis confundiendo!
–Yo me estoy confundiendo, mientras el mundo se está fundiendo y vos, pedazo de queso fresco en almíbar, me decís que el año 2020 se va, pero no me decís adónde, y peor aún, ¡ni con quién!
–Pará, Rebequita, pará, los años se van solos.
–Ay, Tobías de mis ingenuidades nunca asimiladas del todo… eso es lo más infantil que te escuchado decir desde que te conozco, y mirá que te conozco desde hace más décadas de las que quisiera aceptar. ¡Si algo no hacen los años, es oírse solos! ¿Nunca escuchaste a tu tía Circuncisión o a tu tío Verónico José, quejándose por un dolor, una molestia, o algún tipo de malestar indescifrable en alguna parte del cuerpo no determinada, y que alguien le responda… «Y, lo que pasa es que los años no se van solos»…? Tobías, los años se llevan todo lo que pueden… a veces nuestra salud, nuestro dinero, nuestras ilusiones, nuestra infancia, ¡nuestra juventud!
–Rebequita, amada móvil de mis entrañas pasadas de punto, ¡me estás emocionando, me vas a hacer llorar!
–¿Ves cómo sos? Siempre la culpa la tienen las mujeres, o sea yo, en este caso. ¡Es el año, el 2020 que se va, y se lleva lo que se lleva, no me eches la culpa a mí!
–Bueno, está bien, Rebequita, tenés razón, pero no sé adónde se va.
–¡Sabés algo, Tobías? En realidad lo importante no es adónde se va, lo importante es que… ¡no vuelva!


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