Un verdor terrible
Benjamín Labatut - Anagrama - 224 páginas

En Un verdor terrible, el chileno Benjamín Labatut logra un inusual efecto de lectura, aquel que, en un ensayo, César Aira atribuía al género «bestseller» condensado en novelas históricas o de aventuras ambientadas en distintas geografías: el lector sale del libro con la sensación de haber aprendido algo sobre un tema. En este caso, el resultado es ambivalente, porque uno de los hallazgos paradojales es el de no terminar de entender del todo el funcionamiento del mundo. Conjunción entre el relato como método y la ciencia como tema, recorre historias de científicos obsesionados con sus descubrimientos. Muchos de ellos participaron de la Primera o la Segunda Guerra Mundial. A todos los une la ambición de llegar «más allá de los límites» y de ir contra lo establecido. Llamada por el crítico Ignacio Echavarría «instalación narrativa», el texto apunta a la hibridez. Cada capítulo –algunos de tono más ensayístico que narrativo– toma datos fácticos y nos hace dudar sobre si lo que leemos es o no una ficcionalización. Por esto reverbera en él Bellas artes, la novela de Luis Sagasti. A veces centrados en un solo personaje (como el matemático Shinichi Mochizuki, el astrónomo Karl Schwarzschild o el físico Werner Heisenberg), algunos tramos relatan fenómenos como el envenenamiento por cianuro en distintas épocas y hechos donde los avances técnicos se vuelven en contra, para finalmente desestabilizar varios estatutos remanidos del discurso científico.

Sonia Budassi