Una forma de luchar
Cooperativa de Trabajo Renacer
Los obreros de la fábrica marroquinera del barrio porteño de La Paternal encontraron en la autogestión la herramienta para mantener sus fuentes laborales. Así lograron sobreponerse al intento de cierre y vaciamiento y retomar la producción.
Maximiliano Senkiw

Recuperación. En el taller volvieron a manufacturarse artículos de cuero y tela. (Horacio Paone)

Una de las experiencias más recientes en cuanto a recuperación de fábricas es la de la Cooperativa de Trabajo Renacer. A poco de cumplir un año, la marroquinera es comandada por quienes, en mayo de 2018, vieron desvanecerse su fuente de trabajo luego de que los responsables de la empresa TresGe intentaran vaciarla, brutal e intempestivamente, llevándose máquinas, herramientas, materiales y desalojando a los empleados.
En Seguí al 2200, en el barrio de La Paternal, los 13 asociados que integran Renacer trabajan actualmente en la confección de bolsos y carteras, entre otros productos de cuero.
No fue fácil la transformación y la vuelta a la producción luego del arduo proceso de lucha que fue acompañado por vecinos, dirigentes sindicales, cooperativistas y comunales y organizaciones sociales y políticas. Esa instancia de defensa y de resistencia, todavía latente, derivó finalmente en la conformación exitosa de una cooperativa que, en la actualidad, tiene como presidente a Fabián Barreto y a Estela Barros como secretaria, dos de los trabajadores que evitaron el cierre y pusieron en marcha el proyecto autogestivo. «Nunca hubiésemos imaginado que, de un día para el otro, íbamos a quedarnos sin empleo y sufrir una situación tan violenta como la de llegar al taller y encontrarnos con que el empleador se fugó. Fue muy traumático, nos sentimos muy vulnerados. Ahora ya llevamos varios meses siendo cooperativa y es un aprendizaje diario», cuenta Barros sobre la situación que desató la creación de Renacer.


Nuevo horizonte
Renacer es precisamente un doble nacimiento. En primer lugar, en este caso, significó la constitución de la entidad tras la recuperación de la fábrica a manos de sus trabajadores. En esa instancia, reconocen desde Renacer, el valioso aporte de agrupaciones y referentes políticos y gremiales –del sector marroquinero– que ayudaron a direccionar el camino hacia la forma cooperativa. Por otro lado, fue el comienzo de una nueva conciencia laboral. Desde allí se posiciona la mirada sobre el pasado. «Si podían darnos lo mínimo, lo hacían. Era una fábrica con más de 40 años que, por ejemplo, no tenía inversión en infraestructura», relata Fabián Barreto sobre las condiciones laborales y la precarización que se vivía en la antigua empresa.
Con las máquinas funcionando y los trabajadores en sus puestos, la charla con Acción se desarrolla mientras Estela y Fabián confeccionan bolsos maternales para uno de sus clientes. «A pesar de que el sector marroquinero fue uno de los que más sufrió la apertura de importaciones, hoy tenemos trabajo y tenemos clientes que nos apoyan y apuestan por la cooperativa. Estamos fuertes», afirma Barros. «La unión hace la fuerza», dice el cartel que cuelga en la entrada de la fábrica.
Para consolidar el proyecto, los integrantes de Renacer participan en reuniones y talleres destinados a la formación en cooperativismo que se realizan en diferentes espacios, entre ellos, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Así, bajo esa dinámica de varios frentes –que incluye también necesidades actuales como lograr asegurar una cobertura de salud– los miembros de Renacer potencian a la entidad y analizan los resultados de una historia intensa que transformó su realidad laboral. «Me da orgullo saber que seguimos acá y que vamos a seguir peleando», manifiesta Bustos. Y concluye Barreto: «Hemos crecido dejando de ser dependientes de un patrón. Estamos convencidos de que trabajar es una forma de luchar. En el trabajo está nuestra dignidad».