Una isla artificial
Fernando Krapp - Tusquets - 268 páginas

Un hombre llega a un pueblo de Mendoza que no figura entre los diez o cincuenta destinos turísticos de la región. No tiene una dirección a dónde ir, tampoco un lugar para dormir, menos un apretón de manos que lo esté esperando. Solo posee un dato que jamás pasó a papel: en Real del Padre hay japoneses. El hombre es el escritor, cineasta y periodista Fernando Krapp. Primero pregunta en una farmacia, luego en una inmobiliaria, por último en el Sindicato de Productores de Fruta: «¿Saben dónde puedo encontrar japoneses?». Pocas horas después, Krapp va a estar durmiendo en un colchón agujereado en la «Vizcachera», la casa de Pepa Hoshi, hija de Seizo Hoshi, uno de los primeros inmigrantes japoneses que pisó América Latina en 1908. Pepa es la protagonista de la primera de las quince maravillosas crónicas que contiene Una isla artificial. En «La perdición de Pepa Hoshi», Krapp no solo cuenta la historia de los primeros colonos asiáticos que llegaron a la Argentina, sino que también expone su método: una mezcla de intuición y salvajismo opuesta al cálculo programático, tan habitual en la crónica contemporánea. En su búsqueda, Krapp no parte de intenciones previas; por el contrario, pondera lo inesperado, lo inusual, lo no intencional, la ampliación de los límites narrativos y culturales en el contacto con el otro. Una isla artificial es una crónica de viaje a los confines de acá a la vuelta. Una mirada extranjera traducida por una prosa inteligente que cuenta y piensa el sushi que comemos, las orquídeas que olemos, las agujas que nos clavamos en el cuerpo, el archipiélago de tintorerías que son parte del paisaje urbano y de la identidad argentina.

Damián Huergo