Una semana nada más
Clement Michel

Pablo (Nicolás Vázquez) y Sofía (Flor Vigna) eran la pareja perfecta, la envidia de los amigos, hasta que deciden irse a vivir juntos. A los pocos meses de convivencia, él luce amargado, decepcionado y se quiere separar, porque ya no tolera las obsesiones, rutinas y exigencias de ella. Pero como siente temor de «blanquearle» la situación a Sofía, de fuerte carácter, decide pedirle un favor a su compinche Martín (Benjamín Rojas): que vaya a vivir con ellos y así acelerar la separación. Durante una hora y media, Una semana nada más resulta una efectiva comedia plagada de enredos, gags y malentendidos. El personaje de Pablo tiene una energía incansable y se despacha a piacere con un abanico de registros prácticos y oportunos. Al protagonista lo acompaña su fiel ladero Martín, que cumple a pie juntillas con lo que se le pide. Vigna, la ascendente actriz de Simona y Mi hermano es un clon, resulta un interesante complemento, una buena «tiradora de paredes», quien supo cubrir el lugar que, en un principio, iba a ocupar Gimena Accardi (mujer de Vázquez). Después del éxito que fue El otro lado de la cama al cabo de tres temporadas, Vázquez decidió arriesgar y apostar por esta nueva pieza, la más vista en Buenos Aires durante enero, que pinta para quedarse con el verano porteño. La jugada dio sus frutos, porque la obra del francés Clement Michel mantiene la dinámica y ese tempo por el que tanto insiste el actor, quien es el alma y el corazón de Una semana nada más. (El Nacional)

Javier Firpo