Verano interminable
Claudio Zeiger - Emecé - 206 páginas

«El estilo es el hastío», dice el narrador de «Crímenes de Recoleta», uno de los relatos que componen este conjunto de historias en el que la variedad de personajes y ambientes refieren, sin embargo, a un mismo lugar. Los protagonistas viven en un tiempo agobiante, en el calor propio del verano, donde se capta una parte de sus vidas, diversas pero aunadas en un estado de sopor. Los siete relatos de Verano interminable, con su lento ritmo, acorde con la atmósfera que se desprende, densa, parecen componer una unidad, no solo porque remitan unos a otros, sino sobre todo porque en la suma de las escenas que van sucediéndose en ambientes abiertos o cerrados, lo que prevalece es la sensación de encierro en contraste con la imagen convencional de la estación cálida. En tal clima surge el recuento de fracasos e imposibilidades, y el extremo calor tal vez propicie el enfrentamiento con los límites de la existencia. Así nos encontramos con cuentos que pueden leerse en forma separada, pero que a la vez llevan a pensar en retazos de una suerte de novela fragmentaria.

Susana Cella