Verano porteño
Gerardo Gandini - Blue Art

La primera sensación que Gerardo Gandini tuvo con el tango se relaciona con el odio. Fue parte de un conflicto generacional: era la música que escuchaba su severo padre, que imaginó para su hijo un futuro de abogado. Gandini construyó una formidable trayectoria dentro de la música clásica contemporánea, soslayándolo hasta donde pudo. O, mejor dicho, hasta que lo convocó Astor Piazzolla. Integró su fugaz sexteto y después de esa experiencia no dejó de orbitar alrededor del género. Inventó el concepto del «postango»: reformulaciones, deconstrucciones, un abordaje libre que se escucha, como escribió el crítico Federico Monjeau, como un «afectuoso epitafio». Estos rescates del estupendo archivo del ingeniero de grabación Carlos Melero van por esa senda. Son registros inéditos de tres conciertos: en el Auditorio Aguaribay de Belgrano (1991), en el San Telmo Arte Club (1999) y en el Teatro Presidente Alvear (2002). Va del profundo concepto del «postango» (la fragua entre «Desde el alma» y «Nunca tuvo novio», las variaciones de «Verano porteño») al impacto de Fito Páez como vocalista interpretando «La casita de mis viejos» y «Los mareados». En el medio, una bellísima versión a cuatro manos de «La cumparsita» junto con Ernesto Jodos. Es el instante descollante del disco: hay algo de trasmisión, de legado, en ese vínculo, en esa versión.

Mariano del Mazo