Vivir afuera
Fogwill - Alfaguara - 416 páginas

Salvarse, ¿qué es salvarse? Como dice el sociólogo Andrés Fuentes, salvarse es dar un golpe, hacerla bien, abrazarse a un acontecimiento que nos llene de plata los bolsillos y nos permita salir de la vida boba, del mandato de dejar el lomo en un trabajo para no llegar a fin de mes. Pero salvarse no depende solo de un golpe de azar. Es necesario una planificación, un cálculo, una atención permanente a la oportunidad: saberes que tienen los personajes de Vivir afuera, la novela de Fogwill que publicó por primera vez en 1998, en el pico del menemismo que ya anunciaba su caída. Los que buscan salvarse en la novela son marginales, seis hombres y mujeres que viven en los bordes; afuera de la ciudad, de la ley, de las familias tradicionales, de las obligaciones cotidianas. Fogwill se pone en sus zapatos y en su nariz y en su billetera. Escribe las voces de todos. Entra en su lenguaje, en su modo de ver y estar en el mundo. Y a lo largo de once horas, el marco temporal de la novela, los pasea por la noche porteña, por el anillo periférico del Conurbano que rodea la Capital, por bares y habitaciones cargadas de sexo y drogas. Salvarse en Vivir afuera es la forma de sobrevivir, una ética que empuja a hacer algo por afuera de lo moralmente esperable. Fogwill decía que no era un libro contra el menemismo, sino contra el significado del menemismo que excede a su significante. En este sentido, su reedición puede entenderse como uno de los gestos editoriales más importantes del año electoral que transitamos.

Damián Huergo