Watt
L. Mazur, I. Rampoldi y P. Estela

Las creaciones de Leticia Mazur e Inés Rampoldi se guardan en la memoria de la danza contemporánea argentina de las últimas décadas. Con co-dirección de Diana Szeinblum, hicieron Secreto y Malibú en 2000. De 2004 es Watt, que ahora, más de 15 años después, vuelve. Pero la danza, como el agua, no es la misma cuando cambian el tiempo y el lugar. Aquel explosivo dúo hoy es un potente trío de bailarinas, en el que Mazur mantiene la esencia intacta, junto con la energía juvenil de Emilia Claudeville y Florencia Vecino. Promediando el espectáculo, se vuelve cuarteto con el performer Gianluca Zonzini. Mientras tanto, el DJ Eduardo Ferrer va ajustando la música en escena, creada por Paulino Estela. Los sonidos, la iluminación –elemento fundamental aquí, diseñado por Ezequiel Gómez y Matías Sendón–, un sillón a un lateral, imprescindibles botellas de agua, una bola de espejos y la estructura de movimientos, miradas y distribución en el espacio, remiten al universo de una discoteca de música electrónica. Sobre esa base, se construye una coreografía exquisita, minuciosa en sus detalles, contrastante en su alternancia entre lo veloz y lo ralentado. El trío de bailarinas ostenta una delgadez que deja al descubierto las fibras de sus cuerpos plásticos, dueños del placer de saberse capaces de estar a disposición de las exigencias del ritmo. El vestuario, de Camila Milessi y Emiliano Blanco, completa la amalgama, en una estética deportiva y glamorosa. (Teatro El Picadero)

Analía Melgar